Thursday, June 25, 2009

float upstream

Es extraño cuando soñar no sucede solo cuando duermes. Y entonces sucede que los sueños también comienzan a circular mientras estás despierto y con los ojos abiertos. Puedes estar escuchando una conversación, leyendo mails inútiles que llegan cada 5 minutos o bien intentando mirar algún documento que a alguien se le ocurrió que era interesante. Pero todas esas son actividades que el cuerpo se encarga de hacer por cuenta propia. Ya estás muy lejos.

Son pequeños mundos fantasticos que duran tal vez solo unos minutos, pero que pueden contener muchos episodios, incluso historias completas. O pueden ser fragmentos que siguen un hilo casi invisible, partes de un relato confuso, lleno de incógnitas y sorpresas. O tal vez son simplemente imágenes suaves que descansan el alma, que te receurdan a paisajes de mundos remotos que ya escaparon de la memoria del tiempo.

paf! Pero en un instante todas esas imágenes se desvanecen. Y sorpende la violencia con la que uno redescubre que está sentado en una cafetería. Es un pequeño shock de unos milisegundos; de repente cada uno de los sentidos vuelve a funcionar y percibir la realidad. Es acaso un sacudón muy brusco? Por momentos si. A ratos sería interesante invertir las cosas y llamar "realidad" a ese mundo paralelo en el que lo posible no tiene ningún límite. Pero no. Basta que alguien venga y te toque el hombro, y todas las cosas vuelven al mismo lugar donde las dejaste.

Wednesday, June 17, 2009

bus stop

Es extraño, estoy sacando el ticket y lo introduzco del lado incorrecto en la máquina. Por supuesto escucho el pitido que me indica que el ticket no es válido. Pero a nadie y mucho menos al conductor del bus parece importarle en lo mas mínimo. Suena lógico si ayer prefirió pasar por alto la formalidad de controlar la entrada. A fin de cuentas es más interesante seguir leyendo su periódico gratuito que ver como la gente introduce un papelito en una máquina tonta.

La ruta no es muy interesante tampoco. Habrá como siempre un atasco en la intersección de las autopistas, que por lo menos servirá para escuchar con mayor atención el resumen deportivo. Que compraron a tal jugador o vendieron al otro. Los que no somos conductores de bus podemos darnos el pequeño lujo de dormir un poco entre tanto. Si, no es precisamente cómodo el vidrio de la ventana, al menos no comparado con una buena almohada, pero a estas horas no importa mucho.

En cada parada sube la misma gente de todos los días. Lo mas seguro es nunca llegar a conocer a ninguno de ellos. Es curioso, tenerlos ahi todos los días, acostumbrarnos a la familiaridad de sus semblantes, pero seguirán siendo anónimos y parte del paisaje diario. De seguro yo también soy parte de su paisaje, nunca sabrán si hoy estoy triste o no, si me va bien o no...Y no tienen porque. Los paisajes aburridos se olvidan fácilmente.

Me despierta una maniobra extraña del bus. Es una curva rara que indica que ya hemos llegado. Son 15 minutos pero podrían haber sido 15 horas. El sueño hace que el tiempo sea elástico y difícil de medir. Ese sueño me traía ciertos recuerdos, tal vez lejanos o tal vez cercanos. De otras mañanas en las que salía con otro rumbo y por otros medios. Tomar el micro abarrotado de colegiales que se pisaban unos a otros. O el tren repleto de gente apresurada; ejecutivos y obreros, todos mirando si sus relojes les hacían el favor de detenerse un momento. O el trufi en el que hay que hacer malabarismos para poder entrar, plegado en dos o en tres. En todos los casos es una forma extraña de comenzar el día. Si tienes suerte, puedes encontrar a alguien que te diga dos palabras bonitas y haga que el trayecto sea parte de una pequeña historia. Si te pinta una sonrisa, puedes sentirte muy afortunado.

Al bajar el conductor me dice 'hasta luego'. Le respondo algo parecido. Es hora de trabajar o algo así. Al final esos 15 minutos de viaje no son un desperdicio, puedes aprovecharlos en una siesta o en divagaciones parecidas a ésta.


Saturday, June 13, 2009

adentro tuyo

Es simple esa decisión. Por un lado tienes la posibilidad de decir si y asumirlo con esa seguridad de los ganadores. Claro, queda impecable la figura invencible y confiada de uno mismo, aquel que siempre es capaz de decir 'puedo hacerlo sin problemas'. Pero del otro lado está esa respuesta del débil, del cobarde y miedoso. Aquel que no quiere arriesgar y prefiere arrinconarse al lado de su cama, donde se siente cómodo. Y dice 'no, no puedo'. Lo dice suavemente.

Lo mas interesante es que en esa debilidad oculta una rara fortaleza. Si, es capaz de decir no en función de lo que sus manos pueden tomar. O en función de algo mas grande que no está dispuesto a abandonar. Claro. Puedes aceptarlo todo y simular autosuficiencia. Pero por dentro sabes que no naciste con la omnipotencia como don. Y tarde o temprano tendrás que dejar una cosa por otra.

Que prefieres? No se puede arriesgar algo que se logró con tanto esfuerzo, simplemente porque alguien viene y te ofrece algo que en realidad no quieres, ni necesitas. Si, eso que te ofrecen puede ser grande, si, puede significar prestigio y quien sabe que otras cosas. Pero eso solo alimenta tu ego. Y tu necesitas alimentar ese corazón que sabes que palpita, despacio pero palpita.

Ya sabes que tienes que decir, y no me lo preguntes otra vez...

Saturday, August 25, 2007

encierro y naufragio

Desde que cae la noche los cocineros y empleados preparan la fuga, no saben exactamente por qué, pero la necesidad de escapar se esparce sobre sus mentes. Mientras tanto las visitas llegan e inician el teatro insípido de la reunión social. Detrás de la acogedora pareja de anfitriones se disfrazan historias de infieles; la delicada virgen arroja ceniceros a las ventanas; la refinada señora del paño de lino oculta un ave descompuesta en el bolso.
Alrededor la rutina trata de imponerse en el dialogo monótono y repetitivo que parece salido de algún libreto. Las preguntas que van y vienen son una obligación contractual y sus respuestas interesan tan poco que se olvidarán en un par de horas. Así como se olvidan los nombres de caballeros presentados 15 minutos antes. El aplauso a la supuesta pianista es otro automatismo que por lo menos despierta al resto de los presentes.

Y luego el desastre se consuma, una tras otra la seguidilla de excusas falsas y medias verdades van construyendo un muro inquebrantable. En la primera noche se quitarán el frac, por necesidad y por "atenuar la incorrección". Luego serán los peinados que sufran el aporreo de una noche sin almohada. Pero la naturaleza humana va mas allá de esos simples detalles, y tras unos cuantos días los frágiles disfraces caen. Las alucinaciones de los enfermos provocan la ira de los impacientes, que se afeitan el cuerpo como único medio de mitigar el aburrimiento. El hambre hace comer papel al mayordomo que recuerda sus días de infancia escolar. El médico proporciona morfina como único medicamento para su banda de náufragos.

Pronto la desesperación se apodera de los invitados y los instintos animales son los que salen a flote. Las creencias místicas, escondidas en lo hondo de la vergüenza no tienen reparo en salir, como palabras secretas de la masonería o como rito esotérico de plumas de gallina. La única salida para un par de jóvenes amantes fue el suicidio, pero sus cuerpos inundan ahora el cuarto de un olor nauseabundo, que únicamente aumenta la tensión entre los convidados. Cuando el hambre ya va a cobrar mas víctimas, el milagro de los corderos que se entregan al altar de sacrificio abre nuevas esperanzas. No de vida como la conocían antes, sino de supervivencia, primigenia, salvaje. Es alargar el suplicio.

Pero al final, cuando la barbarie intenta llegar a la cúspide, el sacrificio humano en favor de un improbable favor divino, se produce la inesperada repetición de los hechos. Y esta vez no hay excusas prefabricadas, unos segundos de lucidez hacen a todos volver a utilizar eso que llaman razón, para recobrar la libertad autonegada. Volver a jugar, cada uno su rol respectivo, pero esta vez con algún sentido, verdadero, casi puro.

Pero es libertad durará poco, el rito eclesiástico de "acción de gracias" será suficiente para volver a encerrarse en las burdas convenciones y maquinales maniobras precompiladas que ocultan las verdaderas intenciones. Es un mundo falso y vivimos de mentiras para sobrellevarlo.

Sunday, July 22, 2007

retorno del anti-héroe

Cuando se gasta la historia romántica del solitario idealista y de su dama inmaculada, se tiene que recurrir a personajes y relatos de pueblo olvidado, de esos que se ahogan en un invierno insaciable, de días cortos y húmedos.

En lugar del valiente que se abre paso entre una muchedurmbre de forajidos pistoleros, el anti-héroe es un grosero jugador de poca suerte pero con ambiciones de negociante y administrador de saloon. Su dama no es la princesa de bellos modales sino una matrona escortada por un séquito de prostitutas. Ella y sus cortesanas no dudarán un instante en venderse por cinco billetes; saben que no están rodeadas por los caballeros de Camelot sino por una manada de mineros abandonados a su suerte entre la montaña y el bosque.

El anti-héroe no confrontará al villano cuando este se presente. Preferirá humillarse frente a su gente, y huir antes que levantar la frente. Tampoco será capaz de decirle a su dama que hay algo mas que monedas entre ambos, y que la poesía, cuál poesía? , la lleva dentro. O por lo menos eso cree. Y ella tampoco hará el esfuerzo por imaginar una historieta de hadas sin futuro posible. Su vida nunca saldrá del bordel, así que el único refugio será la pipa del opio.

El anti-héroe tal vez habrá cambiado a la comunidad de mineros miserables, tal vez haya tocado por primera vez el alma de su desdichada dama, tal vez haya despertado ansiedad en sus enemigos. Pero su destino está del lado de los insignificantes. Si obtiene alguna ganancia en su saloon, será para que se esfume o se la arrebaten. Si llega a sentir algo por su dama, nunca recibirá una respuesta. Si vence a sus enemigos, será dándoles un balazo por la espalda o en un movimiento inesperado.

Pero no, el anti-héroe no podrá festejar su victoria. Porque siempre terminará el día enjuagando su derrota. Su cuerpo quedará sepultado en la nieve de la agonía, ante la indiferencia de su gente y el olvido de su dama.

Tuesday, June 19, 2007

carnage

lo peor de los cobardes es que son imprevisibles cuando estallan. toda la devastación reprimida puede romper los diques de la cordura. y sale el animal salvaje. ese que juega al golf con los sesos de su víctima, o que quema con aceite su cara, o por último lo decapita con una trampa para osos.

no se trata simplemente de una venganza contra una o dos personas. es una arremetida contra esa civilización mentirosa que esconde bajo la sotana una vitrina de maldad y vicio. los violadores toman justicia por mano propia, tiran la primera piedra. al único referente de decencia le clavan plomo en el pecho.

el mundo es inmundo, y nos hace carniceros.

Tuesday, May 01, 2007

nothing as it seems

Mientras paseo por un parque de esos que la primavera have muy verdes, tengo diferentes escenas alrededor. La de la familia en día de campo. La de los embrujados enamorados por la primavera. La de los jóvenes guitarreros del tirol. La del niño y padre futbolistas frustrados. Y tantas mas.

De cada escena no soy mas que observador, como en el teatro o como en el cine. O mejor, como un fotógrafo. De todas esas complicadas tragedias y comedias humanas solo capturo unas cuantas imágenes al vuelo. De toda una novela interminable y complicadísima me quedo con fotos mentirosas. Solo me muestran la verdad de mis ojos y mis prejuicios.

Los amantes en realidad son enemigos a muerte, el mendigo en realidad conduce un convertible. El trofeo que hoy es invaluable mañana lo tiraré a la basura. Las figura amorfa que ignoro a lo lejos, tal vez es el santo grial. No importa.
Finalmente yo también debo ser una mancha mas en esas difusas fotos que los otros entienden como 'su' verdad.

Thursday, March 22, 2007

nursery crime

La libertad, esa idea abstracta que está en nuestros sagrados altares. Esa misma que a veces confundimos con una irresponsabilidad enmascarada. La arrancamos de quienes creemos que abusaron de ella. A esos infelices los recluímos. Pero también a aquellos que no entienden la realidad que nuestra tradición ha impuesto.
Decimos que no entienden, que en realidad son víctimas de los caprichos de la indefensa mente humana. A ellos también los encerramos. Todos ellos juntos en una misma jaula. Creemos en su inferioridad, ya sea con lástima o con desdén. Aunque diplomáticamente hagamos manifiestas las condolencias por su estado lamentable, yace tácita la premisa de nuestra superioridad sobre esos desvalidos.
Y cada día somos testigos de sus necedades. Escuchamos la incoherencia de su discurso, sentimos la monotonía de su movimientos, miramos de reojo el desorden de sus cabelleras. No pueden en ningún caso valerse por si mismos. Siempre necesitarán un asistente omnisciente que tendrá que asegurarse que coman, que se vistan y que no depositen su excremento en otro lado que no sea un inodoro. Hay algún bochorno peor?
Tal vez. El convertirse en esclavo de esos infelices es nuestro peor temor. Todos los días y durante años como espectadores de una tragedia que solo puede empeorar y degenerar. Nunca habrá progreso alguno, solamente deterioro en cada una de esas mentes desordenadas. Si a ellos les privaron de libertad, pues también lo hicieron con nosotros. Nos une una cadena que no solo nos tiene quietos sino que nos lastima los tobillos.
Así que disimulamos nuestra miseria con la humillación de esos desgraciados locos. Que se subordinen, que se convenzan de su locura, de su ineptitud para caminar en las aceras de nosotros los cuerdos. Les otorgamos la libertad de ser excéntricos dentro de cuatro paredes. Mientras nosotros somos prisioneros en nuestra tediosa lucidez.

Tal vez tenríamos que intercambiar roles alguna vez, al final quién decide cuál es la barrera de la sensatez? Ese arbitrario juicio nos pone a unos a izquierda y otros a derecha, pero ambos atados a un destino cruel. La fuga es la única alternativa, aunque esta signifique la muerte misma.

Friday, March 09, 2007

the washing of the water

Minutos antes de aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Portela, desde las ventanillas de la lata voladora que me transportaba podía mirar esa especie de lago que forma el río Tajo al salir al Océano. Los 17 kilómetros que separan las riberas del Tajo en ese sector están increíblemente unidas por el puente Vasco da Gama, campeón de longitud en Europa pero delgado hilo blanco visto desde las alturas.

A diferencia de otros aeropuertos, el de Lisboa está ‘en medio’ de la ciudad, a pesar de su tamaño y el trafico al que está sometido. Seguramente están violando normas internacionales así que en algunos años tendrán que construir otro.


El trayecto en bus hasta el centro de la capital es relativamente corto, luego de rodear la plaza del Marquis de Pombal y la de Rossio, finalmente pisé la Plaza de Comercio. Amplia y cuadrada, bordeada por arcadas en las que se confunden turistas y vagabundos, la plaza mira directamente hacia el río Tajo. Antiguos tranvías que deberían estar en museo pasan por la plaza y conducen a las manadas de turistas a los monumentos y plazas ‘importantes’.

La plaza conduce al cuadriculado barrio de Baixa en el que difícilmente se encuentra una ventana en la que no se venda algo. El idioma importa poco, todos se dan modo para hablar portugués o inglés o español o en último caso en señas. ‘Obrigado’ es tal vez la palabra clave.

Alrededor del barrio de Baixa comienzan las calles serpenteantes, obligadas por la geografía de las colinas lisboetas a subir y bajar continuamente. En una de esas subidas en las que se requieren graderías casi paceñas me encontraba buscando el hotel que sería mi centro de operaciones. Luego de una agitada e innecesaria caminata encontré el lugar: el “Hotel de los Poetas”, con un letrero de 20 centímetros de lado y perdido en una calle adoquinada. El hostel ocupaba una antigua casa del siglo 17, de pasillos no aptos para barrigas llenas y techos traicioneros demasiado bajos.

En las ocas habitaciones de la casa se dieron maneras para acomodar la mayor cantidad de camas posibles, literas en muchos casos, con improvisadas cortinas en lugar de puertas.

Muy cerca del hotel y en general en todo el centro de la ciudad es común toparse con sujetos de apariencia extraña que parecen pedir algo. Al principio no entendí que querían pero eventualmente pude escuchar ‘erva?’, es decir hierba. Por algún motivo ese tipo de gente creía en todo momento que yo estaba interesado en sus productos, pues en todas partes me abordaban. Por qué será.

Por las calles del centro es extraño ver todo tipo de ‘pensiones’ incrustadas en las esquinas, delatadas por las pizarras en las que está escrito el menú del día. Mientras terminaba una sopa espesa y cargada los otros pensionarios llegaban y comían ‘uma sande de choriço’ y se gritaban en portugués. No son restaurantes, son pensiones.

Pero ese ambiente pueblerino se extingue al salir de los barrios antiguos, y especialmente al entrar a los tubos de metro. Las muchedumbres de metro son parecidas en todas partes, se respira cansancio y los pies parecen obligados a apurar el paso.

La parada final del metro ‘Vermelho’ es en uno de los barrios más ‘modernos’ de Lisboa, allí donde las últimas modas y tendencias llenan las vitrinas de los centros comerciales. Pero ahí mismo está también el Oceanarium de Lisboa. El agua salada artificial de sus estanques es el medio en el que bichos de todo tipo nadan en círculos ante la mirada de cientos de curiosos. Entre ellos un tiburón toro al que había que alimentar con frecuencia para que no termine con sus vecinos. Una raya gigante era tal vez el animal más vistoso, aunque tenía un pez avivado pegado en el lomo demostrando comensalismo en vivo. Menos espectacular que la raya pero más extraño, era un pez ‘sunfish’ que apenas se movía y parecía una piedra. El enorme sunfish puede llegar a tres metros y tiene huesos, su forma es tan rara que cuesta descubrir su boca y ojos.

El estanque principal estaba dividido e 4 sectores, en los que simulaban el Antártico, el Atlántico, Pacífico e Indico. Si bien parece un poco penoso que toda esa variedad de seres tenga que vivir recluida en ese ambiente relativamente reducido. Pero por otra parte se ve que los cuidan mejor que a personas y los más importante, permiten el estudio y reproducción en cautiverio de especies en peligro.

O por lo menos eso nos hacen creer….

Tuesday, January 09, 2007

El Meta

Luego de encajar el tercer gol el arquero dejó de pensar en el partido. El ir y venir del balón ya le importaba muy poco. Era claro que en 15 minutos era imposible revertir el desastre. Y de entrar más goles, ya nadie notaría la diferencia. 3-0 o 6-0, de todas maneras significaba un golpe en la cara con una cacerola.

Alejando su mente de la pateada y maltratada pelota, recordaba sus primeros días en la academia, dónde llegó gracias a un tío que lo vio jugar en la escuela. 'Será como Rummenigge' sentenciaba el tal tío. Y es que empezó jugando como delantero, se quedaba solo al frente, esperando que los balones le lleguen y aprovechando cada centímetro que le daban. Nunca en su vida había visto al tal Rummenigge. Ese nombre quedó grabado en su memoria como el de un héroe de leyenda, de esos que jamás se ven pero de quienes se habla mucho.

'Debí seguir siendo puto delantero centro' se decía, mientras practicaba maquinalmente un saque de meta. Don Alberto, el viejo profesor de la academia, le dijo una vez que tenía reflejos de gato. De una semana a la otra lo convirtieron en arquero. Golero, portero, guardameta, guardavallas, cancerbero. Ahora cada vez que encontraba a su tío, le hablaba de un tal Sepp Maier. Se ponía un pull de mangas demasiado largas hasta que le regalaronunos guantes. Y por años se quedó allí, bajo los 3 palos que ahora eran 3 postes metálicos vestidos de blanco.

Un córner se producía en el arco contrario. Pero él seguía pensando en los años que ya había pasado jugando en la misma liga de ascenso. Ya era demasiado tiempo y seguía estancado allí. Ese año decían que tenían mayores posibilidades de subir. Los otros clubes 'importantes' de la liguilla no tenían dirigentes de peso. No tenían los medios. Simple y tonta teoría, resultados como el de ese día probaban lo contrario. 'Ni así subiremos carajo' pensaba mientras despejaba un balón perdido.

Tal vez esto del fútbol era un error del más grueso. A todo esto su tío que tanto hablaba de fútbol era abogado. Y parecía irle mejor. 'él no juega el descenso indirecto', se decía sarcásticamente al mismo tiempo que el árbitro sonaba el final del partido. Por fin la pesadilla había terminado. 'Mi último puto partido' comentaba para sí mismo. Sus compañeros se acercaban corriendo. 'Uta Chelo, no nos va mal éste empate no?'

Saturday, December 16, 2006

the least we can do is wave to each other

Es necesario reaccionar. La simple pasividad puede tener sus ventajas, la comodidad de la distancia puede antojar. Pero son los que duermen sobre las rieles quienes al día siguiente aparecen atravesados por las locomotoras. La apatía no es la respuesta.

"we came here to say to all of you that apathy isn't it, that we can do something"

Y así es. Para eso tenemos esas mil o cuatro personas alrededor, que pueden ir propagando las insensateses que circulan por nuestra inconforme testa. Lo mínimo que podemos hacer es agitarnos los unos a los otros.

Sunday, December 03, 2006

How not to be seen

Resulta aveces muy útil la facultad de ser indetectable. Por X motivos los sentidos de terceros no se percatan de la presencia de uno. Sin que se den cuenta, cosas suceden a su alrededor y, de pronto, aparecen sorpresas sobre la mesa sin que se sepa de dónde llegaron ni cómo. Los gnomos de la noche.

Gran ventaja para quienes intentan enterarse de cosas que no deberían, detalles que no tendrían que trascender pero que obviamente lo harán, y por los caminos menos esperados. Por medio de esa gente que aparece en los momentos precisos en los que justamente circulan las palabras mágicas. Están ahí, atentos y aprovechando su invisibilidad. Los espías, los infiltrados, los pescadores de novedades.

O también los saboteadores. Esos que velan por el buen naufragio de sus enemigos, que atacan en las sombras cuando todos duermen, y perforan el casco del buque rival. Permanecen ocultos hasta que suena la hora de golpear, y cuando lo hacen ya es demasiado tarde; cualquier esfuerzo solamente atenuará la catástrofe.

Quizas sea igualmente interesante para el amante furtivo. Ese que no conoce otra puerta que la ventana y que saluda a su víctima con el sombrero al día siguiente. Una suerte de batman que no puede consolar su suerte y se desquita atacando cuando la ciudad está ocupada roncando.

O tal vez, en algún caso, alguien encuentre útil ser invisible para simplemente evitar las perturbaciones de la marea humana.


John Cleese lo ilustra apropiadamente.














"This demonstrates the value of not being seen."

Saturday, November 11, 2006

En toute cravate

Los zapatos terminan en punta y resultan demasiado incómodos. Son más largos de lo necesario y el tacón es muy escandaloso. El 'tac-tac' sirve como timbre para anunciar presencia ante las recepcionistas. La idea es mostrar un aire de suficiencia y prestancia. Cuestión de imagen y marketing. Por eso se hace necesario el disfraz, el nudo ahorcador y el saco que combina.

Pero las apariencias engañan. Detrás del traje planchado y el peinado lamido puede esconderse cualquier escoria, cualquier charlatán salido de la escuela del fracaso. Pero así son los estándares. 'Los calcetines no pueden ser más claros que el pantalón para evitar que la mirada del interlocutor se concentre en los pies'. Hasta lo absurdo tiene sus reglas. Y lo peor es que a veces pueden funcionar. Así que las respetamos, aunque sea un poco. Porque al final no nos hará daño jugar por unos momentos, a las modas y las buenas maneras.

Monday, October 23, 2006

Marrakech express

y bien, llegó la hora de tomar un tren distinto. uno desconocido, por lo menos así parece, pero con un destino que se hace cada vez más claro. quienes suben? ya los estaremos viendo. quienes bajan? tal vez hasta los echemos de menos.

habrá que acomodarse, darle forma al asiento y acostumbrarse a la estrechez de los camarotes. algunos días habrá niebla y no se podrá ver el paisaje por la ventana. otros, el calor solar convertirá el vagón en un insoportable horno. no es el primer viaje, ya se sabe que no todo será sencillo.

sobre el destino de ésta ruta apenas tengo noticias a través de rumores. pero al fin y al cabo eso no importa, vine por el viaje, no por el destino. si llego a alguna parte, será para volver a tomar otras rieles, alas o remos.

Saturday, September 30, 2006

This Flight, Tonight

el equipaje da vueltas en la cinta interminable. los pasajeros: todos impresentables. horas y horas de vuelo sobre el Mar Océano en reducidos compartimientos que llaman asientos. son habitaciones de un hotel de hojalata que es capaz de tejer un vuelo entre las nubes, sobre un mar que de lejos se ve tan dócil y homogéneo.

la lata vuela sobre el mar y hace parecer ridícula la travesía de Colón. cuando se anuncia tierra a la vista, se entiende que el viaje entra a su etapa final y pronto se respirará ese aire conocido cuyo aroma aun queda almacenado en algún rincón de la memoria.

y entre las valijas que dan vueltas está una que resulta familiar. A levantarla y dar el último paso, atravesar la última puerta que conduce a una realidad tan distinta pero conocida. Tan distante pero presente. Bienvenido a casa.

no debí tomar este vuelo, esta noche.

Saturday, September 16, 2006

Democracia: How do you sleep?

Cuando el cuerpo colegiado se reúne, nadie sabe exactamente qué es lo que se dice en las sesiones. Las discusiones son secretas y cada uno de los 7 mantiene un hermetismo inviolable. Es que acaso siete personajes tan distintos pueden llegar siempre a una misma conclusión? Seguramente no. Uno o dos se resignarán alguna vez y esperarán su turno en la póroxima ocasión. O harán pública su inconformaidad y lavarán las manos.

Por detrás, unos y otros se lanzarán excremento para luego saludarse con una extraodinariamente bien practicada sonrisa de teatro. Mientras tanto en voz baja: Pretty soon we'll see what you can do...

Un consenso forzado y entre desconfiados, es el precio de mantener un experimento democrático que evita -por lo menos aparentemente- el totalitarismo.

Tal vez así es más sencillo para cada uno de los siete. Una sola cabeza, apuntada por los misiles de la opinión pública, no aguantaría la inclemente y permanente pregunta: How do you sleep?, How do you sleep at Night?

Friday, September 01, 2006

La entrevista

Llega de traje y corbata, una de esas que está gastada por los años que permaneció fuera de actividad. El disfraz servirá para dar una mejor imagen, o por lo menos eso piensa. Con algo de ansiedad espera que el bus se apresure y que por una sola vez se olvide de los pasajeros que esperan disciplinadamente en cada parada. Lo peor sería llegar tarde. Entrevista y llegando tarde. Imperdonable. Baja del bus y busca las pistas que tendrían que señalarle el camino. Una venta de hamburguesas y una panadería industrial en la esquina . Todo parece encajar. Bingo, el edificio está allí, no puede haber error alguno.
Con una carga menos sube las escaleras. Prefiere olvidar el ascensor. Hoy los ascensores no son de fiar. Cada escalón hace sudar una gota adicional. No hace tanto calor. Diantres, ojalá no noten la agitación. Hay que mostrarse calmo, seguro, entero. Y ahí está la puerta. Abierta y se escuchan voces al interior.
Adentro el día pasa como cualquier otro, suenan los teléfonos, se discuten propuestas, se concentran sobre los monitores. Y de repente aparece en la puerta una figura desconocida, fuera de foco y tambaleante. Un sujeto instalado cerca de la puerta lo mira rápidamente y le hace una mueca que debe significar un saludo. Una segunda mirada repara en el disfraz. Delatado. Le dicen que el jefe está ocupado, lo atenderá en unos minutos. Le señalan una mesa larguísima que descansa en el fondo de la sala. Le dicen que se siente allí y espere.
El resto de la gente apenas se inmuta ante la presencia del extraño. Algunas muecas similares a la primera que recibió son lo máximo que llega a obtener de unos seres que no parecen tener tiempo que perder. Los minutos pasan y escucha las discusiones entre los empleados. No llega a comprender nada y se pregunta si todo fue un error.
Pero los minutos pasan y cuando su presencia ya es embarazosa, el jefe decide tomarse un descanso antendiéndolo. Lo que es café caliente para uno es te helado para el otro. La presentación planeada con dos días de anticipación se desmorona en el momento de la verdad y lo único que sale es un humilde recuento de actividades pasadas que no parecen revestir gran importancia. Luego viene el ataque de las preguntas con sabor a apedreo. Luego de cada respuesta se quiere tragar la lengua, cada palabra es inadecuada, sale fuera de tiempo, empaña aun más su pobre y minúscula imágen.
Si tan solo se dieran cuenta que los hoyos se pueden tapar, que todos comienzan con poco, que la única cosa que busca es una pequeña oportunidad. Pero la cara del jefe no muestra ningún color. Tal vez el gris. Diablos, otro fracaso.


-"Bueno, estaría disponible la siguiente semana para comenzar con nosotros?"-

Friday, August 25, 2006

Astronomy Domine

En unos segundos más, se tomarán las decisiones. Se optará por un método tan democrático como arbitrario. La soberbia de nuestra especie no parece tener fronteras visibles. En un universo relativo en el que un grano de arena puede ser igualmente insignificante que toda la esfera terrestre, ante la inmensidad del vacío y la materia obscura, nos atrevemos a someter a imponer clasificaciones déspotamente y con suficiencia dictatorial.

Hoy como hace dos mil quinientos años, miramos luces en el cielo y les damos nombres, las asociamos a nuestras humanas deidades y les atribuimos influencia sobre nuestra conducta. Bolas de piedra y gigantes gaseosos que dan vueltas sin hacerse preguntas y mantienen su redondez tal vez por estética. Vecinos milenarios de un barrio perdido de la Vía Láctea.

Cuando nuestros ojos sean capaces de mirar un centímetro más lejos, encontraremos nuevas excepciones a la regla y nuestras leyes tendrán que ocultarse tras la puerta para no hacer ridículo y evitar bochornos. Es la ciencia humana que encuentra en la negación de si misma la única forma de superarse.

Neptun, Titan, Stars can frighten.

Sunday, August 13, 2006

Wild horses

« À l’intérieur de l’écurie, sous le regarde ennuyé des juments, des étalions et des poulains, je me promenais erratique et insensible à la présence des individus qui prétendaient conserver leur condition d’êtres humains. »

Los paisanos parecen totalmente concentrados en hacer que su aparentemente inestable carruaje no quede enterrado en el lodo. Ha llovido sin piedad de ninguna clase y la carrera de carros a cuatro caballos se hace épica. Los rostros de los competidores se han fundido con carros y caballería en auténticas estatuas de barro. Y el público decide que el espectáculo es interesante, como forma de encontrar un consuelo a un día aguado.

stán ahí reunidos y son cientos. Agitan los brazos y alientan a competidores anónimos que nunca conocerán y comentan con el desconocido más próximo, con la naturalidad fraterna del anonimato. Se vieron las caras hace 15 minutos cuando hacían cola para comprar un guisado de cerdo, y se dijeron “buen apetito” enseguida. Se acomodaron lado a lado para ver las carreras y aplaudieron al unísono cuando la tácita regla así lo ordenó. Al final de la jornada formaron una columna de automóviles que abandonan lentamente el campo.

Tal vez mañana amanezcan relinchando y dando coces.

Sunday, July 30, 2006

Regio Express

Ça fait une heure que je suis assis à côté d’une femme dont le visage est si commun que je n’arrive pas à le décrire. Ce train est presque vide et j’essaie de lire un bouquin mais mes yeux trouvent le papier trop blanc aujourd’hui et cela les embête. C’est l’été et la chaleur a fait un pacte diabolique avec les moustiques pour me rendre la vie misérable. On s’arrête souvent, même dans des villages minuscules qui ont peut être moins habitants que ce petit train. J’aurai pas du prendre le train régional.

Mes mains prennent machinalement un journal que quelqu’un a laissé sur la table. Il n’y a rien d’intéressant. Je me demande si les journalistes ne s’ennuient pas eux-mêmes avec les histoires qu’ils écrivent. Des morts, des scandales de corruption, des matches de foot, des crimes, bon ban. Tout ce qui doit nous intéresser c’est cela. Le reste est banal, pas important, pas spécial, pas terrible.

Si je fais ce petit trajet de train chaque jour, en compagnie des êtres anonymes comme la femme d’à côté, je ne ferai jamais partie de l’actualité mondiale. Mon existence sera aussi spéciale que celle du moustique que je viens d’écraser contre la fenêtre.